Esta vez no hizo falta que se hiciera de noche para que se desatará la violencia en Barcelona. Un grupo de estudiantes se situó detrás de las vallas que perimetraban el edificio de la Jefatura Superior de Policía en Barcelona, situado en la Via Laietana, para lanzar objetos, huevos y pintura, durante casi dos horas a los agentes de la Policía Nacional. La paciencia tuvo un límite y los cuerpos de seguridad cargaron duramente contra los estudiantes.
Eran las seis de la tarde y a partir de entonces se desencadenó una nueva batalla campal con los manifestantes, que acudieron en masa. En días anteriores, los disturbios habían empezado alrededor de las nueve de la noche. Todo se desarrolló a apenas unas manzanas del Eixample donde se desarrollaba la manifestación pacífica de miles de ciudadanos en contra de la sentencia que ha encerrado a los líderes independentistas por largos años

