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Argentina y «La pesada herencia».

Cada vez que asume un nuevo presidente, los argentinos escuchan la misma expresión: «la pesada herencia».

Es un eufemismo que utilizan los gobiernos para resumir los problemas económicos que heredan de la administración anterior.

En el caso del actual mandatario, Alberto Fernández, una de las herencias más pesadas que recibió es, sin dudas, la deuda pública.

Apenas asumió en diciembre pasado, Fernández y su ministro de Economía, Martín Guzmán, debieron ponerse a negociar con los acreedores del país para ver cómo afrontan los más de US$320.000 millones que se le deben a bonistas, organismos de crédito y agencias del sector público.

Por ahora, Argentina ha postergado -o «reperfilado», según la jerga local- el pago de algunos vencimientos, mientras busca reestructurar su deuda y evitar una nueva cesación de pagos (o default), como el que se declaró en 2001.

Entre sus principales acreedores está el Fondo Monetario Internacional (FMI), que entre 2018 y 2019 le entregó al gobierno anterior, liderado por Mauricio Macri, uno de los préstamos más grandes de su historia, por más de US$44.000 millones.

El gobierno actual culpa al anterior por haber endeudado al país más allá de sus posibilidades.

Sin embargo, representantes del macrismo afirman que debieron buscar financiamiento para pagar «la fiesta kirchnerista», es decir, el alto gasto público que generó un fuerte déficit fiscal durante la administración anterior.

En otras palabras: «la pesada herencia».

Argentina tiene una larga historia de endeudamiento.

El primero que pidió un préstamo en moneda extranjera fue Bernardino Rivadavia, quien fue el primer presidente de Argentina.

Ocurrió antes de asumir ese cargo, cuando era ministro de Gobierno de Buenos Aires, en 1824, cuando Argentina todavía ni siquiera se llamaba así, sino las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El país tardó más de un siglo en poder cancelar esa deuda con la Baring Brothers de Inglaterra por 1 millón de libras esterlinas (de las cuales, tras una serie de deducciones, solo recibió la mitad).

La Argentina tiene una pesada herencia qué se van pasando de «Gobierno en Gibierno», pero a la ves seguimos endeudandanos, por los siglos. De los siglos.

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