La compañía,
El primer dato documental fiable sobre la existencia de los armados en Girona es de ano 1751. En esta fecha sabemos que cuatro manaies custodiar «el misterio» del Santo Sepulcro en la Iglesia del Carmen durante todo el Jueves Santo y que abrieron también la procesión. Desde este momento, los manaies participa con encabezándolas las, en las dos procesiones que tenían lugar durante la Semana Santa gerundense: la del Jueves Santo (organizada por la Real Cofradía de la Purísima Sangre, fundada en Girona en 1568) y la del Viernes Santo (organizada por la Archicofradía de la Pasión y Muerte, fundada en 1684).
Los armados, pues, no formaban parte de una cofradía exclusiva durante los siglos XVIII y XIX, al revés de lo que sucede hoy. Su número oscilaba entre una veintena y una cuarentena; vestían entonces coraza y casco con cimera, una capa que era roja para la procesión del Jueves y azul por la del viernes y, además, salvajes barbas postizas para ocultar su identidad. Golpeaban aterriza con la lanza, característica que se ha mantenido hasta hoy, y probablemente realizaban ya la tradicional figura de «estrella». Además de encabezar las dos procesiones, iban a buscar los pendonistas respectivos, e incluso habían Llegado a participar en las funciones religiosas de la Catedral hasta que el obispo lo prohibió en 1851. Se acompañaban con música de flautas y tambores para a la marcha lenta, y una copla les acompañó para los desplazamientos rápidos hasta mediados del s. XIX, cuando parece que se amplía el número de flautas y se compone, tal vez, lo que hoy es la «marcha rápida». Lo que conocemos como «marcha lenta» se compone seguramente a finales del s. XVIII, sin que quede claro cuál es el origen de esta antigua melodía.
En este primer período, parece que la condición de manaia fue aconteciendo como hereditaria y de forma más o menos tácita el cargo iba pasando de padres a hijos, con el tiempo muchos de los armados acabaron procediendo del Valle de St.Daniel, cerca de Girona.
Inmediatamente después de I’entrada de las tropas franquistas en Girona (febrero de 1939) hubo la iniciativa de restaurar la procesión de Semana Santa, pero aixòno fue posible por la penuria del moment.No embargo, I’entusiasme los veintidós -seis manaies refundadores y el apoyo episcopal permitieron que la procesión saliera de nuevo en 1940, manaies incluidos: los primeros equipos se alquilaron en un almacén de teatro de Barcelona. Para la procesión de 1941 se elaboraron ya unos equipos nuevos, de momento de lata, que quisieran inspirarse en los relieves de la Columna Trajana, en Roma (113-117 dC), pero conservando el espíritu estético tradicional del manaia gerundense. En 1942 ya había 35 manaies.
La dinámica del grupo de manaies había cambiado: de un grupo de familias que conservaban unas funciones ejercidas de forma más o menos mecánica, los armados habían convertido en un grupo de jóvenes creyentes con ganas de reformar la figura del manaia y dotarla de un nuevo sentido. Fruto de ello, y desligándose de la tutela inicial de la Cofradía de la Purísima Sangre durante la inmediata posguerra, los nuevos armados se constituyeron primero en Pia Unión (1942) y después en Cofradía (1947) bajo I’advocació de Jesús crucificado.
En 1944 se crea la sección de penitentes o túnicas.
El Manípulo de Manaies experimenta, a partir de entonces, toda una serie de ampliaciones graduales y mejora de los equipamientos: corazas de latón, ampliación de la banda, creación de dos y después de tres optiades, creación de la sección de equidad (caballería ), etc., hasta alcanzar las características del Equipo y la estructura del Manípulo actual, con una plantilla de 119 efectivos. La Cofradía ha ocupado diversos locales: desde la Iglesia del Carmen, en un primer momento, pasando por los sótanos de la Catedral y el primer piso de Casa Caries (actual sede de las oficinas del Obispado), hasta el actual Castrum, el Iglesia de San Lucas (templo de la primera mitad del s. XVIII, hoy desafectado el culto), inaugurado en 1990 en coincidencia con el 50º aniversario de la Cofradía. A partir de 1956, y de manera ininterrumpida, la Cofradía de Jesús Crucificado-Manaies de Girona encarga también de la organización anual de la Cabalgata de Reyes. A pesar de las pequeñas dificultades que tuvo la procesión gerundense en general, ligadas a las nuevas corrientes inmediatamente posteriores al Concilio Vaticano II (1962-65), la Cofradía se estabiliza definitivamente, se consolida en su papel dentro de la procesión del Viernes Santo y celebra sus XLV (1985) y L (1990) cumpleaños totalmente integrada en la Girona actual. Hoy día, las últimas Juntas han propuesto implicarse cada vez más en la actividad cultural gerundense, dando a conocer los armados y su patrimonio a todos los rincones posibles y asumiendo la responsabilidad que corresponde, en la vida ciudadana , a una asociación que agrupa cerca de 900 cofrades

