Europa sufre la ola de calor algo nunca visto

«fotografía Sixto Fabián catrilef» «Es muy evidente que debemos abordar la situación como una emergencia», dijo Kai Kornhuber, científica especialista en clima que realiza una investigación posdoctoral en el Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia en Nueva York.
Tampoco es de sorprender. Conforme las crecientes emisiones de gases de efecto invernadero calientan el planeta (las temperaturas mundiales promedio han aumentado casi un grado Celsius desde el inicio de la era industrial) se romperán más y más récords de calor en todo el mundo.
«Es prematuro atribuirle la ola de calor al cambio climático, pero esta situación se ajusta a las hipótesis climáticas que predicen olas de calor más frecuentes, prolongadas e intensas conforme las concentraciones de gases de efecto invernadero lleven a un aumento de las temperaturas en todo el mundo», señaló la Organización Meteorológica Mundial el 1 de julio mediante un comunicado.
En todo el mundo, el 2019 será uno de los años más calientes jamás registrados, y Europa está a la cabeza. Su riqueza y su red de seguridad social han evitado que quede devastada. Los hospitales funcionan. Los paramédicos responden. Los campesinos tienen seguros para sus cultivos.

El número de olas de calor en Francia se ha duplicado en los últimos 34 años y se anticipa que se duplique de nuevo para 2050; también se espera que aumente su intensidad, de acuerdo con Météo-France, el servicio meteorológico nacional.
«Es una guerra, una batalla en dos frentes, el de las causas y el de los efectos. Tenemos mucho que hacer», dijo el 1 de julio en televisión François de Rugy, ministro francés de Medioambiente. «Desafortunadamente debemos entender que corremos el riesgo de que estas situaciones excepcionales se vuelvan más frecuentes».
En la región de Gard al sur de Francia, sesenta incendios el viernes quemaron 607 hectáreas. En París, el Departamento de Bomberos respondió a un 20 por ciento más de llamadas de emergencia de lo usual. Se cerraron miles de escuelas.
De manera crítica, también se superaron varios récords de temperaturas nocturnas. Una serie de noches extremadamente calientes pueden ser letales, pues le quitan al cuerpo el periodo de recuperación que normalmente llega después del anochecer.
La semana pasada, el Ministerio de Salud de Italia puso a más de una decena de ciudades, entre ellas Milán, Roma, Turín, Venecia, Bolonia y Nápoles, en alerta roja conforme las temperaturas superaron los 37 grados Celsius. Florencia aún estaba en alerta roja el 1 de julio.
El Departamento de Protección Civil de Roma entregó botellas de agua a los turistas en los lugares históricos más visitados.
Los sucesos de clima extremo siempre han ocurrido, y las olas de calor sucedían incluso sin el calentamiento global. Sin embargo, un campo creciente de investigación llamado ciencia de atribución permite a los expertos evaluar cuánto interviene el calentamiento global en aumentar las probabilidades de que ocurra cualquier suceso climático específico. Estos estudios generalmente utilizan modelos digitales que comparan el mundo actual con uno en el que jamás hubieran ocurrido las emisiones de gases de efecto invernadero.
Un análisis rápido de la ola de calor en Francia descubrió que el cambio climático la había hecho por lo menos cinco veces más probable y 4 grados Celsius más caliente de lo que una ola de calor hubiera sido de otra manera.
«Cada ola de calor que ocurre en Europa actualmente es más probable y más intensa debido al cambio climático provocado por el ser humano. Qué tanto más depende en gran medida de la definición del evento: ubicación, temporada, intensidad y duración», mencionó World Weather Attribution en un comunicado.