Bariloche y la necesidad de mejoras de infraestructuras, servicios y loteos sociales

Bariloche y la necesidad de mejoras de infraestructuras, Servicios y loteo sociales cómo medidas a llevar adelanté.
El intendente electo Walter Cortés en su discurso de asunción habló de la necesidad de trabajar para dar solución a esta falencia qué la ciudad cordillerana está requiriendo en bienestar de los habitantes. De una de las ciudades más importante de la Argentina.
Cortés fue muy claro,  necesitamos generar proyectos viables para la gente de nuestra ciudad, y el problema habitacional es el punto clave a mejorar. Detalló.
La ciudad de S. C de Bariloche tiene las herramientas y políticas qué pueden dar la vuelta a esta problemática qué viene afectando a distintos sectores, de lo qué va los años de crecimiento urbananistico.
En todo el mundo, durante la segunda mitad del Siglo XX y principios del XXI, se ha observado un crecimiento exponencial de las ciudades. Han aumentado en extensión y relevancia a expensas del suelo y los espacios naturales que están subordinados a ser proveedores de materias primas y receptores de desechos. A través de una mirada neoliberal, el suelo se ha convertido en una mercancía más, hasta el punto que las ciudades compiten entre sí para atraer inversiones. La ciudad se ha vuelto una máquina de crecimiento, donde su desarrollo produce rentas para élites empresariales y financieras y donde las comunidades deben sobrevivir ante las privatizaciones del suelo y la mayor parte de la gente que habita la ciudad y trabaja en ella no obtiene el mismo beneficio, ni tiene los mismos accesos a distintos servicios e infraestructuras de redes públicas.

La ciudad de Bariloche presenta características particulares que la hacen compleja.  Cuenta con casi el 20% de su ejido con características de urbano, y su crecimiento poblacional histórico en más de 100 años fue de los más importantes de Argentina, rondando mayormente el 5% anual ( 2014), cuando en la mayoría de las ciudades no supera el 1 o 2%. El crecimiento demográfico de una ciudad debe ser acompañado de la planificación del desarrollo local, en particular de sus infraestructuras, de forma que permita a la población insertarse en condiciones de habitabilidad dignas, con un coherente aparato productivo para promover su bienestar.

La  falta de compacidad y la conformación lineal de la ciudad a lo largo del Lago Nahuel Huapi y los accidentes naturales que la conforman, ha favorecido la fragmentación del ejido, donde resulta difícil y costoso proveer de una adecuada infraestructura. Dentro de este sistema complejo, creció no solo su población sino las construcciones, y esta última lo han hecho muy por arriba de la demanda de habitación permanente. Se puede considerar que -según datos obtenidos con miembros de la  UNRN- la demanda de dicha construcción para familias residentes rondaría las 740 unidades anualmente, contra una estadística ofrecida -en la propia página web del municipio- que indica un nivel de solicitud de permisos para obras a construir por sobre las 4500 unidades y otras 1500 remodelaciones, sumando un total de 6000 obras. Representa un 600% más de oferta en alojamiento que la demanda permanente, por crecimiento poblacional. Esa tendencia aumenta desproporcionadamente los requerimientos de servicios e infraestructuras, más allá de que cada obra señalada podría ser no solo una vivienda -como para 3 o 4 personas- sino que podrían significar, por ejemplo, hoteles con varias habitaciones o conjuntos de cabañas con gran número de alojamientos.

Si las obras que se requieren para ofrecer esas redes (existentes o a construir) ya sean de gas natural, agua potable, cloacas, electricidad, caminos (de tierra o asfaltado) se deben ampliar y mantener por los habitantes permanentes, es obvio que el costo de las mismas resultan una carga desmedida para esa población. En dicho contexto, los residentes sostienen con sus impuestos y tasas esos servicios. Aunque puede suceder que directamente no los tienen y debe proveérselo de forma irregular, al resultar para muchos impagables por las subidas de las tarifas, o simplemente son inexistentes y por ende inaccesibles. El desarrollo edilicio ha aumentado de forma desmedida, y sin una planificación que fijara parámetros que garanticen equidad para el conjunto de la población, al menos en cuanto a la oferta de dichos bienes y servicios. Por otra parte, no se cuenta con datos fehacientes de la cantidad de población servida, por las distintas redes de infraestructuras, ya que no alcanza con poder establecer la cantidad de conexiones existentes o pendientes de realización. Sin embargo, para poder asegurar si dichos servicios o infraestructura son suficientes hoy o para los próximos años, cualquier técnico sabe que la oferta de un fluido -por dar un ejemplo en agua potable- depende de la cantidad de personas que son servidas, y aunque sean para uso turístico se deben calcular como si fuese de uso permanente. Siendo dichas infraestructuras públicas, son en todos los casos servicios esenciales para una adecuada calidad de vida y por tanto un derecho humano imprescindible.

Por; redacción Diario.