Controles de alcoholemia el 11,33% de los conductores testeados arrojó resultados positivos.

El último operativo de control vehicular en Bariloche reveló una cifra escalofriante: el 11,33% de los conductores testeados arrojó resultados positivos. Detrás de cada acta de alcoholemia no hay solo una multa y un acarreo, sino la sombra de una tragedia evitable que desgarra familias y satura nuestros hospitales.


El reciente balance de los controles de tránsito realizados por la Subsecretaría de Tránsito y Transporte del municipio -los que se realizan de manera periódica con el acompañamiento de la Policía de la Provincia de Río Negro y la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV)- no es una estadística más; es un grito de alerta que la sociedad no puede seguir ignorando.

Durante el último fin de semana, sobre un total de 150 vehículos fiscalizados, 17 conductores fueron detectados bajo los efectos del alcohol. Este 11,33% representa una amenaza latente: personas que decidieron sentarse al volante transformando sus vehículos en armas cargadas listas para disparar contra cualquier vecino.

La realidad en las calles de nuestra ciudad es un reflejo de una problemática nacional que se cobra, en promedio, 11 vidas por día. Según los últimos reportes de seguridad vial en Argentina, los siniestros de tránsito son la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 34 años. No estamos hablando de imprevistos mecánicos o del destino; hablamos de una cultura de la irresponsabilidad.

Es imperativo recordar que en nuestra jurisdicción rige la Ordenanza de “Alcohol Cero”, en plena adhesión a la Ley Nacional de Tránsito. Esta normativa no es sino una barrera legal ante un veneno que anula los reflejos, distorsiona la visión y lentifica la capacidad de reacción en segundos que son la diferencia entre la vida y la muerte. No hay margen de error: el único nivel seguro de alcohol para conducir es cero.

Sin embargo, el daño del alcohol no termina en el asfalto. La ciencia es lapidaria: el consumo de alcohol es un factor de riesgo directo para el desarrollo de al menos siete tipos de cáncer, incluyendo el de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colorrectal y mama. Cada copa que precede a la toma de las llaves no solo pone en riesgo la integridad física inmediata, sino que inicia un proceso de degradación biológica silenciosa y letal en el organismo del consumidor.

La ingesta de alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Al manejar, esto se traduce en una falsa sensación de seguridad mientras la percepción de la distancia y la velocidad se desvanece. Quien conduce alcoholizado no solo se está matando a sí mismo; está decidiendo por la vida del peatón que cruza la calle, del ciclista que vuelve de trabajar o de la familia que sale a disfrutar de nuestro entorno natural.

Desde la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, el mensaje es claro: no habrá tolerancia para quienes pongan en riesgo la paz de nuestra comunidad. Los operativos continuarán de manera sorpresiva y rigurosa en distintos puntos del ejido urbano. La retención de licencias y vehículos, sumada a las abultadas multas, son apenas la consecuencia administrativa de una falta de ética ciudadana que nos duele a todos.

Detrás de ese 11,33% de infractores hay una realidad de consumo problemático que no podemos soslayar. El alcoholismo no es solo un problema individual, es una enfermedad social que requiere abordajes integrales. No obstante, esa complejidad no justifica jamás la temeridad de conducir bajo sus efectos; el derecho a circular no está por encima del derecho fundamental a la vida.

Invitamos a cada vecino a mirarse al espejo y preguntarse si una salida nocturna vale el dolor eterno de una familia. Las imágenes de vehículos destrozados en nuestra Avenida Bustillo o en la Ruta 40 no son escenas de ficción, son el resultado directo de la combinación entre el alcohol y la velocidad, una mezcla que en el 90% de los casos tiene un desenlace fatal debido a fallas humanas evitables.

Para aquellos que sienten que han perdido el control sobre su consumo, la Municipalidad cuenta con herramientas de apoyo. El Centro de Prevención de Adicciones, dependiente de la Secretaría de Capital Humano y Acción Social, ofrece un espacio de contención, orientación y acompañamiento profesional. Reconocer el problema es el primer paso para no convertirse en el protagonista de la próxima noticia de luto en nuestra ciudad.

Asimismo, recordamos que ante cualquier situación de emergencia o riesgo en la vía pública, la línea 103 de Protección Civil se encuentra operativa las 24 horas. Este servicio es el primer eslabón de respuesta para asistir a la comunidad en momentos críticos, coordinando esfuerzos con salud y fuerzas de seguridad para mitigar las consecuencias de la negligencia al volante.

No podemos permitir que el paisaje de Bariloche se vea manchado por la sangre de víctimas inocentes. La seguridad vial la construimos entre todos, pero la decisión de no beber si se va a conducir es estrictamente personal. La próxima vez que tengas una copa en la mano y las llaves en el bolsillo, recordá que hay personas esperándote en casa, y otras tantas que tienen el mismo derecho de llegar a las suyas.

Este no es un llamado a la reflexión suave; es una exigencia de respeto por la vida. El 11,33% de positividad en controles es una cifra de vergüenza colectiva que debemos bajar a cero. La Municipalidad de San Carlos de Bariloche será implacable en el cumplimiento de la ley, pero la verdadera solución reside en el corazón y la conciencia de cada conductor barilochense

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