El Proyecto CAUMA cumple con todas las exigencias que establecen las normativas locales/Detallaron los encargados de la obra

La iniciativa privada cumple con la reglamentación vigente, en todos los aspectos. La
rigurosidad técnica del expediente considera, de forma solvente, todas las exigencias
previstas en la normativa local.

 

Los responsables del proyecto hotelero CAUMA aseguraron que la iniciativa se ajusta a
los distintos códigos de edificación y planes de desarrollo urbano de Bariloche y por ese
motivo cuenta con el aval municipal para su ejecución, tanto de la gestión actual como del
gobierno anterior.
La iniciativa, en el proceso actual, genera un centenar de puestos de trabajo directos e
indirectos, proceso en el que los encargados de la obra priorizan la contratación de mano
de obra local.
Para lograr su autorización, el equipo técnico del emprendimiento trabajó durante más de
cuatro años junto a profesionales de la Municipalidad de Bariloche y especialistas de
distintas reparticiones urbanísticas, medioambientales y arqueológicas que avalaron su
concreción. Para ello se dispusieron modificaciones al proyecto inicial, que fueron
aportadas por los profesionales de dichos organismos, asegurando de esta forma que la
iniciativa cumple con todas las exigencias técnicas previstas en las normas locales.

Durante el proceso, incluso, se realizaron las audiencias públicas pertinentes, de las que
también se obtuvieron recomendaciones a seguir.
El diseño del establecimiento hotelero se integra, de forma respetuosa, con la topografía
del ambiente y se ajusta al Código de Edificación Vigente.

La construcción del hotel considera la construcción de una planta de tratamiento dentro
del mismo predio, cuyos residuos serán bombeados, luego de su proceso de tratamiento,
a lechos drenantes que están 50 metros por encima de la cota de ribera del lago. Con ese
mecanismo, los desagües estarán alejados del lago tanto en distancia como en altura,
garantizando que no se afecte el lago ni tampoco ninguna napa sensible.
Informe de impacto ambiental
Para poder avanzar con el proyecto, se elaboró un exhaustivo informe de impacto y
sensibilidad ambiental elaborado por una consultora local- que sentó las bases para la
planificación, estableciendo los lineamientos centrales que guiaron el desarrollo del
proyecto. Ese proceso se elaboró, al igual que todo el resto, en conjunto con el municipio
local y los entes reguladores pertinentes.
Es decir que la iniciativa cuenta con estricto rigor técnico.

En paralelo se realizó un estudio de Base, Sensibilidad y Plan de Gestión Arqueológico,
con el objetivo de identificar, mitigar y salvaguardar cualquier vestigio arqueológico o
histórico en el predio a construir.

 

Se realizaron también estudios de suelo mediante diversos sondeos en toda la parcela –
no sólo en el área edificable – como también estudios de infiltración para comprender las
características del terreno.
En otro orden se realizó un informe de impacto ambiental que integró todos los estudios y
análisis anteriores, que fue elevado a la Municipalidad de San Carlos de Bariloche. El
mismo evalúa el potencial impacto del proyecto, tanto durante la fase de construcción
como en la operación del hotel, y propone medidas de mitigación para minimizar cualquier
efecto negativo.
El proyecto se ejecuta bajo un riguroso Plan de Gestión Ambiental, supervisado por una
consultora local, para evitar cualquier efecto adverso sobre el terreno. Durante el avance
de la obra, especialistas y profesionales realizan visitas periódicas al lugar para analizar
su evolución, detectar suelos removidos y detectar, entre otras cosas, posibles hallazgos
arqueológicos.

Toda la documentación requerida fue presentada en tiempo y forma ante los organismos
correspondientes.
Protección de un mallín
Dentro de las medidas de prevención y cuidados, la edificación prevista estará alejada-
tal como lo establecen las normas – del mallín que se encuentra dentro del predio. Es el
único desarrollo urbano que apunta a la preservación de un mallín en la ciudad»
Las mismas distarán 35 metros del mismo, en distintas direcciones. Durante el proceso
de construcción y cuando la obra esté concluida, la preservación será prioritaria.