Fuerte apoyó de la ciudadanía barilochense al No desalojo de Julia Chavez y su Familia

Fuerte apoyó de la ciudadanía barilochense al No desalojo de Julia Chavez y su Familia este jueves, en calle Onelli y Mascardi.
Un centenar de vecinos/as, apoyaron a la Familia Chavez tras un pedido de la Justicia de desalojo. Pablo Chavez hijo en entrevista con los medios de comunicación mencionó que fueron temprano a tribunales con su mamá en el cual les informaron que se suspendía dicha desalojo pero qué la lucha sigue en defensa de su familia y hermanos. Detalló.
Julia Argentina Chávez tiene 74 años. Nació y se crió en un terreno ubicado en Onelli 1752, donde también vivieron sus padres. Allí tuvo a sus diez hijos y ahora está a punto de ser desalojada. La familia de la mujer denuncia haber sido víctima de una estafa, que terminó en la situación judicial actual. 

Julia vive en una pequeña casa en el fondo del terreno, en el que además, hay otras dos casas donde viven dos de sus hijos. Según cuenta, antes de quebrarse en llanto, allí nació su padre, allí nació ella y vivieron toda la vida, cuando todavía Bariloche era un pequeño pueblo.

“Mi bisabuelo compró este lugar hace mucho tiempo. Eran tres manzanas que se dividieron en varios terrenos, pero eran épocas en las que no había papeles, se daban la mano y se respetaba”, manifestó Pablo, hijo de Julia y agregó que, luego, le dieron esa fracción de terreno a su madre.

Según relató la familia, en diálogo con el diario, todo comenzó hace más de 30 años, cuando una de las hijas de Julia, murió en un trágico accidente. “En ese momento, apareció esta gente, parte de la comunidad salesiana, que querían ayudar a mi mamá supuestamente”, recordó Pablo.

El hijo de Julia se encargó de relatar la historia. Recuerda ser solo un adolescente cuando perdió a su hermana y relató que su madre, en medio de un momento de dolor y tristeza, recibió ayuda de diferentes personas. 

 

Entre ellas, habría un matrimonio que se ofreció a ayudarla en los trámites necesarios y luego, le propusieron alquilar el terreno para abrir un comercio y así ayudarla económicamente.

 

“En enero de 1993, hicieron los papeles y la citaron a mi mamá en una escribanía porque supuestamente tenía que firmar la habilitación comercial”, relató Pablo, y agregó que los documentos firmados no eran lo que decían ser, sino un derecho de herencia, con el que el terreno en cuestión pasó a ser de este matrimonio.