Otro equipo latinoamericano clasifica en el Mundial 2026.
La marea de camisetas amarillas que se trasladó al MetLife Stadium de Nueva Jersey esperaba un milagro. Luego de un duro arranque en la fase grupal del Mundial, a Ecuador no le quedaba más remedio que aferrarse a la fe para no despedirse prematuramente de la Copa del Mundo, enfrentando nada menos que a un tetracampeón como Alemania. Y el milagro se dio. Venció por 2-1, cambiando la tensión por éxtasis.
La agónica derrota con Costa de Marfil, el rival directo para la clasificación, dolió. Pero el empate que tuvo ante Curazao cruzó la rabia con la incredulidad. Como era de suponerse, todos los dardos fueron apuntados hacia Sebastián Beccacece, quien no ha convencido al ambiente futbolístico del país de la mitad del mundo. No había margen ante los germanos. Había que ganar.
Considerando que ya había logrado el pase a dieciseisavos de final, como primero del grupo, se pensaba que el DT Julian Nagelsmann podía dosificar y hacer cambios. Sin embargo, mantuvo su base titular. Solo hubo un par de movimientos en la defensa: David Raum por Brown, en la banda izquierda, y Antonio Rüdiger por el lesionado Nico Schlotterbeck.























