Más de mil trabajadores quedaron a la deriva tras el cierre del emprendimiento avícola.
La empresa dejó sin actividad la planta de Concepción del Uruguay, atribuyó la medida a conflictos sindicales y condicionó una reapertura al diálogo.
La planta de Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay quedó cerrada por tiempo indeterminado y sin una fecha concreta de reactivación. La compañía vinculó la decisión con conflictos sindicales que, según su versión, impidieron sostener condiciones mínimas de operación. La medida impacta sobre una instalación relevante para la producción avícola regional, en un sector que la firma describió como atravesado por una situación económica compleja.
La empresa informó que el cierre se resolvió luego de una serie de medidas gremiales que habrían paralizado la actividad dentro de la planta. En su explicación, sostuvo que esas acciones afectaron la previsibilidad operativa y generaron dificultades sobre la cadena productiva. La definición empresarial no incluye por ahora un plazo de reapertura, sino una eventual vuelta a la actividad condicionada a nuevos canales de entendimiento.
El conflicto laboral aparece como el detonante inmediato de una decisión que la compañía ubicó dentro de un cuadro financiero más amplio. En el comunicado, Granja Tres Arroyos afirmó que atraviesa una “delicada situación financiera” por el cierre de mercados de exportación vinculado a la gripe aviar, la pérdida de competitividad y el deterioro económico del sector. Ese panorama fue presentado como parte del contexto que agravó las dificultades para sostener la producción.
La firma también recordó que ingresó en un proceso preventivo de crisis. Dentro de ese marco, implementó un programa de retiros voluntarios y afrontó obligaciones “de manera escalonada y en cuotas”. Esa combinación de problemas financieros, menor competitividad y conflicto sindical derivó en una medida extrema sobre la planta entrerriana.
























