Con la reciente creación de su propio Gabinete de Sustentabilidad y Cambio Climático, el Municipio sigue avanzando en su camino hacia ser una ciudad más sustentable y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. La transversalidad es la clave: reciclaje, iluminación LED, edificios y transportes más sustentables, manejo de residuos forestales y hasta proyectos para obtener energía eléctrica a partir de los residuos orgánicos.

Estos tiempos de cambio climático acarrean una responsabilidad extra para los gobiernos: asumir el rol que cada ciudad tiene en la emisión de gases de efecto invernadero, evaluar su huella de carbono y repensar sus modos de producir y crecer pensando en la sustentabilidad necesaria para proteger a las próximas generaciones. Bariloche está transitando ese camino y ya comenzó a tomar cartas en el asunto.
Cualquiera pensaría que una ciudad primordialmente turística no tiene muchas emisiones, en comparación con un centro urbano industrial o una ciudad que supere el millón de habitantes. Nuestra ciudad, con una población que ronda los 140 mil habitantes y su economía orientada mayormente a servicios, quizás no tenga protagonismo en la contribución al cambio climático, pero sí tiene visión ambiental a futuro, tal vez por saber que su futuro depende de la conservación de su entorno natural.
Esta semana, el intendente Gustavo Gennuso concretó el primer encuentro de su Gabinete de Sustentabilidad y Cambio Climático, una herramienta local análoga al Gabinete de Cambio Climático que lidera el gobierno nacional, y que busca articular a las distintas áreas de gobierno involucradas directa o indirectamente en políticas de sustentabilidad. El objetivo, explican, es diseñar políticas públicas transversales y articuladas, para evitar la superposición de esfuerzos, y que el logro de un área no quede opacado por la falla de otra.
El objetivo más concreto, y ambicioso, de este nuevo Gabinete municipal es implementar el Plan Local de Acción Climática (PLAC): una planificación programática de estrategias concretas de mitigación y adaptación frente al cambio climático.
Bariloche es uno de los primeros 46 municipios argentinos que tienen elaborado su PLAC, a partir de su participación activa en la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC). De hecho, nuestra ciudad acaba de ser sede de la 3º Asamblea Nacional de esta red, que permite el intercambio de experiencias y asistencia técnica entre distintos municipios en torno a esta temática.

La ciudad se sumó a la RAMCC en 2015, y ese mismo año sancionó la ordenanza de Cambio Climático, que regula la intervención municipal hacia la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero. Ya al año siguiente Gennuso firmó el Acuerdo Global de Alcaldes por el Clima y Energía, comprometiéndose a identificar emisiones y amenazas, definir metas y establecer políticas locales contra el cambio climático.
El desafío, claro está, es traducir estos compromisos en acciones concretas, y articular los esfuerzos que cada área municipal puede hacer hacia ese objetivo común: que Bariloche sea una ciudad cada vez más sustentable. Allí entra en juego este nuevo Gabinete.
Una mirada transversal hacia la sustentabilidad
Desde el principio de su primera gestión en 2015, Gennuso -que como ingeniero nuclear proviene del campo de la ciencia y la tecnología- bajó una línea a sus funcionarios: cada área tendría un rol en este esfuerzo coordinado.
Los primeros años estuvieron dedicados a la elaboración del Plan Local de Acción Climática, que involucró un diagnóstico profundo de la situación de Bariloche. Allí, por ejemplo, surgieron los datos concretos sobre el origen de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). El primer inventario de GEI, tomando como línea de base datos correspondientes a 2014, indicaba que los principales emisores eran, en orden, la energía estacionaria (con más del 50% del aporte total, sobre todo el consumo energético residencial), el transporte (y más puntualmente los vehículos particulares) y los residuos (principalmente por la disposición final de residuos sólidos en el Vertedero).

Gracias a este diagnóstico, y con el acompañamiento técnico de la RAMCC, el Municipio de Bariloche ideó su plan estratégico de acción climática, fijándose como objetivo reducir las emisiones en un 20% del escenario Business As Usual para 2030 (con 2014 como año base). Esto implica una reducción de 500 ktCO2 “equivalente” para 2030.
Y allí entra la mirada transversal: “Un plan de acción que no se trabaje con las distintas áreas de gobierno y actores de la ciudad no podría esperarse que tenga el efecto necesario para dar respuesta al desafío que el cambio climático representa”, sostiene en sus fundamentos el PLAC barilochense.
Por eso, el Gabinete de Sustentabilidad y Cambio Climático que comenzó a operar esta semana (su inicio estaba previsto para 2020, pero con la llegada de la pandemia debió posponerse) incluye a áreas tan diversas como la Jefatura de Gabinete, Secretaría de Servicios Públicos, Subsecretaría de Protección Civil, Dirección General de Comunicación Institucional, Secretaría de Producción, Innovación y Empleo, Secretaría de Desarrollo Humano Integral, Secretaría de Planificación y Evaluación de Políticas Públicas y los Delegados Municipales.
La coordinación técnica está a cargo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Urbano, y tendrán tres instancias de trabajo: reuniones de Secretarios (para alinear esfuerzos y compromisos), mesas de puntos focales (para trabajar temas puntuales como residuos, energía, movilidad sustentable, capacitaciones) y una mesa ampliada, invitando a participar a otras áreas, entidades académicas, centros de investigación públicos y privados, juntas vecinales y organizaciones de la sociedad civil. A su vez, cada área del Municipio deberá aplicar, dentro de sus respectivas incumbencias, las resoluciones y acciones que se establezcan en el marco del Gabinete e informar de sus avances























