
Con el imponente lago Nahuel Huapi como testigo, el Puerto San Carlos se transformó en el escenario de una auténtica muestra de amor al prójimo. En una de las tardes más conmovedoras de la festividad, decenas de tejedoras y tejedores transformaron la lana en esperanza, confeccionando a través de cada punto la posibilidad de abrigar a quienes más lo necesitan durante los días más crudos del invierno cordillerano.

La jornada cobró un sentido de profunda cercanía con la presencia del intendente Walter Cortés, -quien recorrió el lugar acompañado por el secretario de Turismo, Eric Guzmán y el director de Relaciones Institucionales, Antonio Zidar; el subsecretario de Cultura, Martín Iriarte; el ministro de Desarrollo Humano, Cultura y Deportes de la provincia, Juan Pablo Muena, concejales y demás autoridades-, compartió mates e intervino en emotivas charlas con las participantes.

Durante su visita, el jefe comunal agradeció el esfuerzo desinteresado y el compromiso cívico de las vecinas, remarcando que este tipo de acciones comunitarias constituyen el verdadero corazón de la Fiesta Nacional de la Nieve y reflejan el espíritu solidario que define a Bariloche. “Esas tradiciones de nuestra tierra, de nuestro lugar, donde las mantenemos vivas y donde sabemos a dónde venimos, porque nosotros sí tenemos historia”, dijo. “La historia tiene que seguir estando porque nosotros venimos de ahí. Nosotros venimos del bosque, venimos del lugar donde está la mosqueta, venimos de un pueblo, venimos de la cordialidad, del vecino con el vecino”

“Entonces, el que no tiene historia no sabe para dónde va, el que no reivindica sus tradiciones no sabe dónde va, el que no se acuerda de sus abuelos y sus antepasados, tampoco tienen historia y no saben dónde van”, continuó. “Nosotros tenemos historia, tenemos recuerdos, los llevamos en nuestro corazón, y en cada una que teje me hace acordar a mi vieja o a mi abuela que tejía. Entonces, estas tradiciones que las llevamos en el corazón, mientras esté yo, nunca van a caer, porque nosotros somos eso, somos nosotros de acá, de la cordillera”, sentenció el intendente Cortés

El propósito central de este encuentro radica en una red de contención pura: miles de cuadrados de lana confeccionados con dedicación son minuciosamente unidos para dar forma a mantas, gorros y prendas destinadas a instituciones de bien público. En esta oportunidad, gran parte del abrigo generado llegará al Hospital Zonal “Ramón Carrillo” y a diversas entidades locales, transformando las horas de labor artesanal en un gesto concreto de contención y abrazo fraterno para los pacientes y familias que atraviesan momentos difíciles.

Entre ovillos multicolor y el tintineo incesante de las agujas, el espacio reunió a abuelas, madres, hijas y amigas procedentes no solo de distintos barrios de la ciudad, sino también de Pilcaniyeu y diversos parajes de la Línea Sur. Ese emotivo cruce generacional e intercultural dejó en evidencia que tejer en la Patagonia trasciende la artesanía: es un símbolo vivo de identidad, memoria colectiva y empatía activa donde la sabiduría de los mayores se abraza con el entusiasmo de la juventud.

La actividad contó con números musicales y de baile, y funcionó además como antesala del tradicional Concurso del Pullover, cerrando una edición que quedará guardada en el recuerdo por la calidez y el sentido social de su convocatoria. Entre aplausos, risas y la satisfacción de ayudar, la comunidad demostró una vez más que cuando los corazones se unen por una causa noble, no hay frío cordillerano capaz de apagar el calor humano.























