
Durante la quinta edición de la Expo Laboral Bariloche, organizada por la Secretaría de Producción y Empleo de la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, el Mural de los Deseos invitó a responder una pregunta sencilla, pero profunda: ¿qué te gustaría aprender, lograr o encontrar para tu futuro laboral?
A través de notas adhesivas, principalmente estudiantes de escuelas secundarias y también personas en búsqueda de nuevas oportunidades compartieron sus aspiraciones, proyectos y preocupaciones. La propuesta permitió recuperar una dimensión que muchas veces queda fuera de los currículums y las estadísticas: los sueños, las necesidades y las expectativas que acompañan a cada persona en su camino hacia el trabajo.
La sistematización de los mensajes permitió identificar distintos ejes que vinculan el empleo con la educación, los proyectos personales y la vida cotidiana. Se trata de una aproximación cualitativa a las voces de quienes participaron, no de una encuesta representativa de toda la población, pero sí de un aporte para comprender sus preocupaciones y aspiraciones.

Estabilidad, vocación y formación: los deseos detrás de cada búsqueda
Uno de los temas más presentes fue la necesidad de acceder a un empleo estable, digno y formal. Expresiones como «Conseguir un trabajo estable», «Un trabajo en blanco», «Encontrar un trabajo digno» y «Tener un trabajo sin que te negreen» reflejan la importancia de contar con ingresos, derechos laborales, condiciones adecuadas y seguridad para proyectar el futuro.
También se expresó el deseo de trabajar en aquello que apasiona y desarrollar las propias capacidades. «Trabajar de mi pasión», «Poder vivir del arte», «Trabajar de lo que me gusta» y «Trabajar para vivir, y no vivir para trabajar» muestran que el empleo no se piensa únicamente como una fuente de ingresos, sino también como una oportunidad para crecer, crear y construir una identidad propia. Las aspiraciones incluyeron carreras universitarias, actividades artísticas, tecnología, industria y emprendimientos.
La educación y la formación aparecieron estrechamente vinculadas con esos proyectos. Terminar la escuela secundaria, acceder a la universidad pública, comenzar una carrera o conseguir un empleo que permita continuar estudiando fueron algunos de los deseos compartidos. Estas expectativas destacan la importancia de fortalecer la articulación entre instituciones educativas, espacios de formación profesional, empresas y políticas públicas de empleo, para que la capacitación se traduzca en oportunidades concretas de inserción laboral.

El trabajo como autonomía, bienestar y oportunidad colectiva
Muchos mensajes trascendieron las metas individuales. Conseguir trabajo para ayudar a la mamá, mejorar la calidad de vida de la familia, hacer felices a los hijos o alcanzar la independencia económica fueron aspiraciones recurrentes. También aparecieron proyectos vinculados con tener una casa, viajar, formar una familia y vivir con mayor tranquilidad.
El emprendimiento surgió como otra alternativa para construir un futuro: tener una cafetería o pastelería, crear un negocio propio o convertirse en sus propias jefas. Estas expresiones reflejan la importancia de acompañar tanto a quienes buscan empleo asalariado como a quienes desean desarrollar una actividad productiva propia.
A su vez, algunos mensajes expresaron una preocupación colectiva: «Trabajos para todos», «Que no le falte trabajo a nadie», «Igualdad de oportunidad» y «Generar empleo». Estas voces recuerdan que el desafío no consiste solamente en conectar una vacante con una persona, sino también en reducir las barreras de acceso y generar oportunidades más justas e inclusivas.

Escuchar para construir mejores políticas de empleo
Desde la Secretaría de Producción y Empleo, pensamos al trabajo como una actividad central en la construcción de las personas, su identidad y sus vínculos sociales. Desde esta perspectiva, trabajar no significa únicamente obtener un ingreso: también implica desarrollar capacidades, ser reconocido, integrarse a una comunidad y construir un proyecto de vida.
El Mural de los Deseos permitió poner en palabras esa dimensión humana del empleo. Detrás de cada mensaje hay una historia, una familia, una vocación o la necesidad de comenzar de nuevo. Algunos buscan su primer trabajo; otros, volver a insertarse laboralmente, continuar estudiando o concretar un emprendimiento.
Recuperar estas voces permite complementar los indicadores del mercado laboral y orientar políticas públicas más cercanas a la realidad de la comunidad, con el trabajo decente como horizonte y las personas en el centro de las decisiones.
Porque detrás de cada búsqueda laboral hay mucho más que un currículum: hay una persona, una historia, una familia y un futuro posible.























